Con la voz entrecortada y con lágrimas resbalando por mi cara me pediste que guardara silencio y que no dijera nada más, así lo hice, sin embargo, no pude callar lo que otra parte de mi no pudo dejar de gritar. Y dime, ¿cómo no voy a querer? Si yo quisiera ser la luz que ilumine tu mirada, la mano que te levante cuando caigas, la sonrisa que te devuelva la ilusión, la paz y la calma cuando hagan falta, la sal que te cure las heridas, el agua que calme tu sed, el mismo aire que respiras, la sombra que te guía, tu deseo pendiente, tu norte y tu sur, la fuerza que te empuje a seguir y la caricia que se entrega sin razón y sin palabras. Ya te dije en su día que yo quisiera, puestos a pedir, serlo todo para ti.
4 comentarios:
Nunca hay que darse por vencido, siempre hay que luchar e ir a por todo...
Muy bonito el post de hoy!
Un Besazo! :)
Hablamos? ^^
Ya sabes dónde estoy...
María
P.D. No te canses de luchar
Me quedo sin palabras ante este escrito, está lleno de profundidad y sentimiento.
Un besito.
María: Más que bonito, sentido. Gracias por tu consejo. Un beso,
Marieta: Lo sé, muchas gracias.
Littlebell: Lo está, la verdad.
Gracias por tu visitilla.
Publicar un comentario